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El progreso científico del derecho penal, cuya consolidación se fundamenta en ese maridaje entre las sabias lecciones que la práctica le da a la teoría y viceversa, nos ha llevado a retomar un tema de superlativa trascendencia: la responsabilidad penal de las empresas. 

El antiguo postulado de societas delinquere non potest (las sociedades no pueden delinquir), basado en las incuestionables categorías subjetivas del delito (conducta, voluntad, imputabilidad, intención, etc.),  y que devienen incompatibles con la naturaleza de las personas jurídicas, ha sido superado por el que afirma que, el derecho penal, debe castigar a las empresas por los delitos cometidos en su nombre, en su beneficio o al amparo de ellas.

Los tratados internacionales, la delincuencia nacional y transnacional, y una impunidad que cada vez más encuentra cobijo en estructuras corporativas, han dado paso a este nuevo paradigma globalizado en el derecho penal, que llegó para quedarse. 

Parece que, hasta este punto, no muchos discuten sobre la necesidad de combatir la criminalidad empresarial, pues todo lo que sume al orden social genera mucha coincidencia. 

Los problemas y desafíos comienzan a visualizarse cuando nos preguntamos si, la dogmática penal de cada país, es la adecuada para responsabilizar penalmente a las empresas, de manera que, dicha responsabilidad, no genere un conflicto de naturaleza convencional o constitucional: ¿Es válido transferir la responsabilidad penal a la empresa cuando el delito lo comete un tercero? ¿La culpabilidad por defecto en la organización, está construida con reglas claras que otorguen absoluta certidumbre jurídica? ¿Castigar a las empresas en esa sede, cumple con los fines del derecho penal?

No tendríamos objeción en aceptar cualquier dogmática, siempre que sea compatible con sus fines, que se respeten los derechos fundamentales de las partes en el proceso,  y que busque esa aspiración incansable del derecho penal: evitar que se condene al inocente y evitar que el culpable quede impune.

Esperamos que esta mesa de análisis y discusión sobre el tema de referencia, potencialice esa pasión y actitud constructiva en el  foro jurídico. 

Atentamente.

Mtro. Oscar García Morales                                                               Dr. Rodolfo Monarque Ureña